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  • Luz Armillas

Respeta los mensajes de los seres trascendidos

Aprender a respetar los procesos, decisiones y camino de los demás, es uno de esos aprendizajes constantes de los seres humanos.


Esto incluye a seres vivos y seres que se fueron del plano físico.


Cuando vamos a comunicar con un animal vivo, debemos estar abiertos a que no quiera hacerlo. Es su decisión, ellos no están ahí para satisfacernos a nosotros. Ellos viven su propia existencia tal cómo quieren vivirla, si no nos metemos en medio, claro. Ocurre lo mismo que llamar a un amigo para saber de él y que en ese momento no tenga ganas de charlar.


Con los animales trascendidos, los que se han ido del estado físico, sucede lo mismo.

Es muy habitual encontrar seres humanos que están en pleno duelo y buscan recibir un mensaje del alma de su animal. Sobre todo, varios en concreto: te echo de menos, estoy triste sin ti, me quedo a tu lado, volveré a encarnar en la misma familia o volveremos a encontrarnos.


Pero estas expectativas no obedecen a la realidad, y fomentarlas no ayuda a nadie.


Cuando alguien me pide una sesión para conectar con un ser querido trascendido, sea de la especie que sea, siempre aviso de que uno o dos días antes de la cita preguntaré a ese ser si necesita comunicarse. Y a veces la respuesta es que no: no lo necesito, no es el momento, debo seguir mi camino, no están preparados para escucharme, no hace falta.

Y yo respeto que no quieran hacerlo, sin dar falsas esperanzas a la familia que quería comunicarse.


Podemos recibir estos mensajes sintiéndonos tristes, incluso rechazados. Para mí, desde mi sentir, estos mensajes son un acto de amor puro, ya que las almas no fingen, no necesitan cumplir protocolos o ser diplomáticas; solo existen y deciden en coherencia con lo que necesitan.


Los humanos, en general, no vemos más allá. Creemos que la vida empieza y acaba aquí. Por eso vivimos como vivimos, nos apegamos de manera errónea a seres y cosas y nos cuesta muchísimo sentir la eternidad de la existencia. Seguimos aprendiendo. Esta es la gran batalla entre mente y corazón.

Y el gran aprendizaje: morir físicamente habiendo aprendido a vivir desde el corazón.


Y en esta batalla hay rabia, enfado, confusión, tristeza, hasta que vamos viendo la luz y hallamos cierta calma. Y entonces no necesitamos llenar vacíos.


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Luz Armillas, Chamana