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Dunas del desierto
Dunas del desierto
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  • Foto del escritorLuz Armillas

Me regalaron un cuento que comparto contigo

Hoy lunes te quiero compartir un poco de magia, de esa que existe, de la que llena nuestros días y a veces no vemos, pero que está ahí siempre. Es un agradecimiento en forma de cuento, fruto de una meditación en la que dos almas se encuentran.


Gracias, Susana Cortiñas, autora del cuento, por haber escrito algo tan mágico y haberme permitido compartirlo con todos


"Hubo un día en el que los humanos podían cerrar los ojos y encontrar las respuestas que sus corazones aguardaban. Había lugares que podían visitar y percibían mundos que se escapaban a la realidad de las mentes. Un día una humana de aquel tiempo remoto, caminaba sin rumbo, había perdido la brújula que le concedieron al nacer. Había olvidado que cerrando los ojos podía hallar las respuestas. En el camino, se encontró con otra humana que había recuperado su poder, y ésta la invitó a entrar en su mundo. La tomó de la mano y le dijo: no temas, sólo vamos a adentrarnos en tu corazón olvidado. Sólo te voy a pedir una cosa, formula una pregunta y ésta te será respondida. De pronto, aquella desconocida, comenzó a entonar melodías y acompañada por su voz, se dejó caer en estado de ensoñación. Dejó volar sus pensamientos. Soltó sus miedos. Comenzó a abrazar el amor que era y la mente se rindió. Era el momento de formular su pregunta y mentalmente se dijo: ¿Cuál es mi propósito? ¿Qué he venido a hacer en la tierra? En aquel mismo instante su mente explosionó en forma de colores. Los rosas, violetas y turquesas se mezclaban unos con otros. Les acompañaba una frase que le hizo parar su corazón: vive tus sueños Siguió soñando y los colores se transformaron en un cielo lleno de estrellas. Era un atardecer, pero había estrellas. Su mente estaba perpleja. Observó que sus pies se encontraban en la arena de una playa y al frente, se alzaba un mar que reflejaba los mismos colores pasteles. Se metió en el agua y cuando llegó a su cintura, comenzó a ver mantas que nadaban en círculo. Un sentimiento de protección recorrió su piel. Miró asombrada a su alrededor, al comprobar que más animales estaban llegando. Había tiburones, delfines y el mar se iluminaba por el reflejo que emitían las conchas y estrellas del fondo. Todo era calma, era la paz en su interior. Parecía un baile perfecto de armonía. Miró hacia la orilla y a lo lejos vio un elefante que alzaba su trompa, rugiendo al cielo. Una voz llegó a sus oídos: por fin... has llegado. Al lado del elefante una silueta blanca se iluminaba, era un lobo que aullaba al compás del rugir del elefante. Juntos cantaban al cielo. Parecía que un milagro estaba ocurriendo en ese lugar. Levantó la cabeza al cielo, sin poder mediar palabra, otra silueta destelleaba junto a las estrellas. Era aquel perro que la había acompañado media vida en su camino. Y como en aquel sitio, todo era posible, sintió muy cerca los ojos de su amado animal, tan cerca que siguió soñando y cuando quiso darse cuenta, estaba dentro de sus pupilas. Como una mera espectadora, podía ver el iris cristalino y las rayas que se dibujaban en él. Así mientras un atardecer se formaba en el horizonte, recordó quien era y cual era su propósito en la tierra. Abrió los ojos y casi sin voz, le dijo a su guía: no puedo creer lo que mi mente ha visualizado, era el lugar más bello que mis ojos han visto nunca. A lo que ésta puso una mano en su pecho y con una sabiduría que impregnaba sus palabras, dijo: hija mía, no ha sido tu mente ni tus ojos, has abierto el corazón, has recuperado tu poder" Feliz semana para todos






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