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  • Luz Armillas

La historia de Tai

La responsable de Tai contactó conmigo, después de habernos conocido en un curso de Energy healing a distancia, para comunicar con los animales de su familia, para saber cómo se encontraban y para conocer la opinión de cada uno ante la llegada de un bebé humano a casa.

Cada uno de los animales respondió a preguntas concretas, ya que había comportamientos que sus responsables querían entender, para asegurar el bienestar de cada uno y la armonía familiar.

Preguntamos a Tai, un maravilloso Pit bull, por qué cuando salía a la calle, si veía cachorros, se comportaba de una manera diferente: iba a por ellos, era como si les regañase. Él simplemente contestó que sentía que tenía que hacerlo así pero no sabía decirnos el motivo.

Entonces, propuse a su responsable acceder a los registros akáshicos de Tai, con el permiso de él, para ver si podíamos saber la causa y así, comprobar si había alguna solución a este comportamiento estresante para todos.

Efectivamente, pudimos conocer el motivo: se puso de manifiesto la intolerancia que sentía Tai cuando veía cachorros jugando, era algo que no podía permitir que hicieran, algo que sentía que no estaba bien y tenía que corregir. Pregunté si era beneficioso para todos que esta conducta fuera diferente y qué podían hacer todos los involucrados para ayudar a Tai a vencer esas sensaciones. La respuesta fue que él no había podido jugar cuando era un cachorro porque alguien corregía sus juegos, y él hacía ahora lo mismo. Se hacía patente la necesidad de hacer que Tai jugara como si fuera un perro de pocos meses y así, reconciliarse con esa parte suya que no habían dejado que se expresara, en el pasado.


Tras comunicar toda esta información, su responsable me contó que, efectivamente, Tai había crecido en una casa donde lo tenían para ser vendido, atado en la puerta y que cada vez que él jugaba, los humanos le corregían a base de patadas.

Un día fue vendido, pero Tai se escapó de la nueva casa. Lo encontraron, lo cuidaron en un refugio, y fue entonces donde su familia actual lo adoptó.


Al cabo de unos días, su responsable me contó que tras esta lectura de registros akáshicos, fue Tai quien empezó a jugar como si fuera un cachorro, con juegos que antes no había realizado. Era como si se hubiera quitado un peso de encima y estuviera experimentando lo que no pudo vivir cuando era joven.


Historias así hacen que todos nos planteemos hasta qué punto podemos perjudicar el alma de otro ser.




 

Luz Armillas - Comunicadora entre especies

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©2019 por Luz Armillas Comunicadora animal. Imágenes de Rosa Barrena y Wix.com