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  • Luz Armillas

Dibujar desde los Registros akáshicos

Os comparto lo que Aida López Cano ha escrito, porque creo que lo que se escribe desde el alma toca el alma de otros:

"Si me llegan a preguntar hace un año qué eran los Registros Akáshicos no habría sabido responder, en cambio, hoy en día puedo decir que forman parte de mi vida, de mi día a día.

Por Redes Sociales, a partir de seguir a varias comunicadoras, formadoras etc, enlazando una cosa con la otra, me llegó la información de qué era eso de los Registros Akáshicos y sinceramente me fascinó. Busqué directos en Instagram hablando del tema, chalas…Mis ganas de aprender sobre todo aquello sólo acababan de empezar.

Hace seis meses me puse en contacto con Luz para que me hiciese mi propia lectura de Registros Akáshicos. Tenía tantas preguntas, tantas ganas de saber… que fue un antes y un después como se suele decir.

Desde muy pequeña lo que me hacía más feliz en el mundo era dibujar, podía estar horas y horas con los folios y las pinturas, es más, me hacía mis propios juguetes dibujados en papel. Cada cumpleaños, Reyes…eran mi regalo estrella.

Fui creciendo y todo el mundo decía que se me daba muy bien el dibujo, ganaba concursos en el colegio y me apuntaron incluso a una academia.

Siempre quise hacer Bellas Artes, pero curiosamente nadie me apoyaba en eso. Todos los que me decían que era muy buena dibujado, empezaron a decir que era una carrera con unas salidas laborales complicadas. Eso unido a una baja autoestima y a una necesidad por mi parte de agradar a los demás, hizo que estudiase algo completamente ajeno a aquello que me hacía vibrar.

Pese a todo seguía dibujando y pintando, iba a una academia e incluso me atrevía con el óleo, el acrílico, acuarelas y técnicas mixtas pero no sé en qué momento todo aquello dejó de ser divertido.

Empezaron las comparaciones, las exigencias y esa gran losa que caía sobre mí de “tienes que ser la mejor”, incluso sin dedicarme profesionalmente a ello.

Perdí la conexión con los lápices y los pinceles, lo que me hacían sentir desde pequeña. Habían pasado de ser mis mejores amigos a darme incluso miedo utilizarlos por el hecho de no llegar a ser nunca la mejor y lo dejé. Hacía algún boceto o dibujo muy de vez en cuando pero poco más.

Todo esto lo cuento para poner en contexto lo que voy a explicar a continuación.

Cada lectura de Registros Akáshicos en única y especial, y la mía, tampoco se quedaba atrás. Cada frase, cada mensaje me acariciaba en lo más profundo del alma. Hubo muchos mensajes de Guías que resonaron tanto en mí que controlar las lágrimas era imposible. Pero hubo un mensaje que se repetía constantemente “dibuja”. Todo llegaba con ilustraciones, con dibujos…y me pareció increíble. ¿¿Yo??, ¿¿Volver a pintar o a dibujar??.

Después de asentar toda esa información durante varios días, me coloqué en mi mesa y pensé “No pierdo nada por intentarlo…veremos qué pasa”. No tenía expectativas sobre lo que saldría de aquel folio, tampoco quería presiones, sólo quería ver si podía volver a ser feliz dibujando. Es más, no quería una goma para borrar errores, ni un lápiz, directamente la tinta y el papel. Y si, disfruté como hacía años que no lo hacía.

Me quedé tan impresionada con aquello que no dudé ni un instante cuando Luz hizo su primera formación de Registros Akáshicos y me apunté.

Aprendí tantas cosas en esos días que no soy capaz de ponerle palabras a todo lo que sentí. Entre muchas otras cosas, me enseñó que se puede trabajar, escuchar música, pasear o ¡dibujar! accediendo a tus Registros Akáshicos.

¿Por qué no intentarlo esta vez así?.

El primer día que lo hice me quedé alucinada, la gama de colores de repente era infinita, veía opciones que mentalmente jamás se me habrían ocurrido y pude plasmarlas en el papel. No podía parar de dibujar, ¡volvía a ser fácil y divertido!. Además, había un ambiente que lo envolvía todo diferente, y a la vez tan familiar…Mis guías también estaban ahí, disfrutando como yo de aquel dibujo.

Todo un mundo nuevo se había abierto ante mí, ya no sólo dibujaba con la mano, ahora era mi alma la que lo hacía. Se había convertido en algo muchísimo más grande, más amplio, más bonito.

Seguí dibujando, cada día, durante horas. He dibujado en la montaña, en la playa…También he comprado rotuladores nuevos, acuarelas, blocks de dibujo…

Escribiendo esto no puedo evitar emocionarme, vuelvo a ser aquella niña que amaba sus pinturas.

Ahora puedo decir que no voy a volver a dejar de pintar o dibujar, ya no me importa si mis dibujos son perfectos o no, son como tienen que ser.

Los Registros Akáshicos no sólo me están ayudando a conocerme más, a conocer más mi esencia, también me están enseñando a escuchar la voz de mi alma, lo que soy en realidad.

Gracias infinitas a los Registros Akáshicos por tanto. Gracias a mis Guías por acompañarme, enseñarme y por ser como son. Gracias a mi alma por escuchar y volver a ser quien soy. Gracias Luz, gracias Nana por estar aquí, allí, por ser y compartir. Gracias vida".


(Ilustración de Aida López Cano. Derechos registrados)